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Noa, ¿Hablamos de mujeres?

enero 5, 2020

Queridas lectoras os presento, con mucho amor, un cuento creado desde el respeto para el conocimiento. No dejéis de leerlo con todos los y las peques de casa, seguro que va a ser el inicio de una conversación bonita. Gracias.

A Noa, que tiene 8 años, le encanta dibujar.

-¡Mira mamá, he dibujado una mujer!- Dice Noa, mientras le enseña el dibujo a su madre-. Eres tú, tu pelo rizado, tus ojos oscuros, tu boca pequeña-.

La mamá de Noa sonríe.

-¡Muchas gracias, Noa! Qué bien que me hayas elegido a mí como la mujer de tu dibujo. Me siento muy feliz-.

La mamá de Noa mira el dibujo, realmente le parece un dibujo precioso. Noa se ha esforzado muchísimo y eso a ella la emociona de verdad.

-Noa, ¿Qué te parecería dibujar una niña?- Le pregunta su madre ilusionada.

Noa la mira extrañada. No entiende la propuesta de su madre.

-Mamá, las niñas y las mujeres son iguales, si dibujase una niña haría el mismo dibujo, solo que más bajita.-

-¿De verdad crees que las niñas y las mujeres somos iguales? -Pregunta su madre-.

Noa no dice nada…Realmente sí cree que las niñas y las mujeres son iguales.

La mamá de Noa se acerca a ella y, poniéndose a su lado, le pregunta:

-¿Crees que tú y yo somos iguales?

Noa duda unos segundos mientras observa su cuerpo y el de su madre. Quizás sí que son diferentes.

-Mira, tú eres más bajita que yo. Tienes razón, pero además la forma de mis pechos y la de mis caderas es diferente a la tuya. Mi cuerpo es diferente al tuyo. El cuerpo de las niñas cuando crecen cambia y pasa a ser un cuerpo de mujer. Las mujeres también fuimos niñas- afirma su madre con voz rotunda-.

Noa sonríe. Eso sí que lo sabía. ¡Las mujeres fueron niñas!

-Habrá un día que tu cuerpo cambiará y dejarás de ser una niña para ser una mujer-.

Noa asiente con la cabeza. Ella sabe que un día será una mujer.

-Y cuando eso pase tu cuerpo se desarrollará- le explica su madre.

-¿Desarrollará?- repite Noa sin entender muy bien la palabra-.

-Sí, crecerá, cambiará, se transformará. Tu cuerpo será el mismo pero parecerá diferente. Como cuando hicimos reformas en casa ¿Recuerdas? Seguíamos viviendo en el mismo lugar pero parecía otro- le responde su madre, contenta de su explicación.

Noa abre los ojos como platos. Ahora si que no entiende nada.

-Tú tienes un cuerpo de niña, una casita pequeña y maravillosa que cuando crezca se convertirá en una gran casa llena de luz y vida. Tu casa es tu cuerpo Noa, en él vas a vivir siempre, él es tu verdadero hogar, un lugar que te acompañará vayas donde vayas y hagas lo que hagas. ¿Lo entiendes ahora, amor?-

-Sí, creo que sí -responde Noa con un guiño de ojo-.

-Cuando crezcas, tu cuerpo será el mismo pero funcionará diferente, dándote la posibilidad de hacer cosas hermosas con él, y para ello necesitarás conocerlo y cuidarlo mucho-.

Noa eso lo sabe. Ella cuida su cuerpo. Come sano, bebe agua, descansa, hace deporte, pasea con su familia por la naturaleza, duerme las horas que necesita, lee cuentos interesantes y juega con sus amigos en el parque.

-Si cuidas tu cuerpo lo mantendrás sano. Fíjate en esto- dice su madre, mientras coge un papel y un lápiz-.

La mamá de Noa dibuja un círculo en la parte superior del papel al que le siguen tres triángulos: uno grande, uno mediano y uno pequeño. Dentro del círculo dibuja dos ojos, una nariz y una boca. Al triángulo grande le dibuja dos largos brazos hacía los lados, al triángulo mediano un ombligo en el centro,  y al pequeño dos piernas infinitas hacia abajo.

Después, cambia el lápiz por otro de color rojo brillante, con el que dibuja una cara contenta de brazos cortos en el centro del triángulo pequeño.

-Mira Noa, este es mi dibujo y también es una mujer- dice orgullosa de su creación-.

– Mamá, no tiene pelo- le reclama Noa con cierta indignación-.

-Tienes razón- sonríe su madre mientras garabatea una media melena alrededor del círculo-.

-Fíjate Noa. Su cabeza se une al tórax, el tórax a la barriga y la barriga a la pelvis -sigue mientras con sus manos va señalando el contorno de su cuerpo-. Dentro de la pelvis he dibujado un lugar mágico que todas las mujeres tenemos. Se llama útero y está aquí dentro -dice señalando su vulva-. ¿Sabes para qué sirve el útero?

-¿Para los bebés?-responde Noa, sin acabar de tenerlo claro_.

-Sí, -afirma su madre-. Nos da la opción a las mujeres a poder tener bebés. Tú, aunque no puedes tener bebés, también lo tienes.

-¿Yo? ¡Qué asco!¿Y para qué lo quiero si soy una niña y no quiero tener bebés?

-Si las niñas no tuvierais útero cuando fuerais mujeres no podríais tener bebés. ¿Recuerdas que tu cuerpo será el mismo cuando seas mayor? Ahora tu útero está dormido. Despertará lentamente cuando te hagas mujer.

Noa mira fijamente a su madre con cierta preocupación. ¿Qué pasará cuando su útero despierte después de tanto tiempo dormido? Mejor no pensarlo ahora, se dice mientras oye mariposas en el estómago.

-Mamá, tengo hambre-.

Su madre la mira, sabe que Noa ya no quiere hablar más.

-¿Merendamos? – le dice mientras prepara un delicioso cuenco con fresas-.

Las dos saben que la conversación ha acabado por hoy y que un día no muy lejano, volverán a hablar de mujeres.

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