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Un agujero en mi barriga

noviembre 21, 2019

Eso es lo que explican muchas mujeres cuando vienen a mi consulta, “Cristina, tengo un agujero en mi barriga, me entran los dedos y hasta parece que me puedo tocar los intestinos”.

Y así es, a veces, tal cual lo describen ellas.

No sé si a ti te ha pasado o te pasa, pero se trata de ver y palpar, una línea que va de arriba a abajo y que parte tu abdomen en dos. Una especie de acantilado entre la parte izquierda y la derecha del abdomen, una falla que se hace más profunda en función de la posición que adoptes.

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Si, eso existe, sobre todo después de los embarazos. Os voy a poner en situación.

Qué pasa en el abdomen

Vamos a entender la cavidad abdominal como un espacio donde se guardan cosas, una especie de contenedor donde está la mayor parte de nuestro sistema digestivo. Este contenedor, necesita de unas paredes para poder contener, valga la redundancia, lo que hay dentro, ¿Cómo lo hace?

 La manera más eficaz que ha encontrado el cuerpo de “abrazar” a todo este sistema digestivo, ha sido con un sistema muscular y fascial. Unos músculos que van de superficial a profundo, por capas, desde fuera hacia dentro, capas que permiten movilizar el tronco a la vez que le dan estabilidad, tejidos firmes y flexibles, con capacidad de contracción y estiramiento, que además, en el caso de ser necesario, podrían ser capaces de extenderse de una forma mágica y sorprendente, tal como pasa en un embarazo.

Estos músculos, de superficial a profundo son, el recto del abdomen, el oblicuo externo, el oblicuo interno, y el transverso. Todos ellos con funciones diferentes pero con una cosa en común, todos tienen conexión, con una banda tendinosa que hay en medio del abdomen. Esta banda, que en la imagen vais a ver y entender mucho mejor, es la que, en caso de estiramiento extremo y continuado, puede llegar a sufrir consecuencias importantes, ¿Cuáles? En algunos casos hasta roturas.

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Línea alba vista desde delante
Imagen relacionada
Línea alba vista desde arriba, en un corte por encima y otro por debajo del ombligo.

Visualiza por un momento a una mujer embarazada, ¿Te has dado cuenta de la capacidad de esa barriga para estirarse?¿Has imaginado alguna vez, cómo puede llegar a pasar eso?

El cuerpo de la mujer, tremendamente sabio, sabe que durante un embarazo lo primordial es la salud del futuro bebé, que tenga un buen espacio donde crecer y sin limitaciones que puedan afectar a su buen desarrollo. Para ello este sistema de tejidos, capaces de ceder hasta donde la situación requiera.

Y si es mi caso ¿Qué hago?

Si te encuentras en este grupo de mujeres que percibe este hundimiento en su abdomen es importante que vayas a una osteópata especializada en ginecología, el motivo es simple. Si tu sistema de contención abdominal está fallando, no va a poder garantizar su función, pudiendo generar importantes problemas a nivel digestivo, de estabilidad postural, de suelo pélvico y hasta de herniaciones viscerales, por no hablar de disfunciones digestivas tales como, estreñimiento, gases, o dolor abdominal.

El reconocimiento de una especialista te va a dar las herramientas para poder trabajar de nuevo tus músculos, devolviéndoles la función perdida, y dándole contención a tu sistema visceral, aunque siga existiendo una diástasis abdominal, y esto para mi es muy importante. Es evidente que si una línea tendinosa se ha roto, un tratamiento osteopático, no la va a unir, sino que, aun con esa línea rota vamos a ser capaces de hacer que el cuerpo de la mujer vuelva a funcionar correctamente, sin tener necesidad, en la mayoría de casos, de pasar por el quirófano, y eso suena maravillosos.

Así que no lo dejes pasar. Si crees que tienes diástasis abdominal, no dejes de ir a una especialista, porque por si sola difícilmente va a saber encontrar el camino correcto.

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